martes, 11 de noviembre de 2008

PURO VELLENATO...ESTE ES EL DEPARTAMENTO DEL CESAR





Ciudad de acordeones
En Valledupar, ciudad de soles ardientes, músicos, leyendas y ron, germinó el más auténtico folclor mestizo de la nación: el vallenato. Está localizada en el valle del río Guatapurí, entre las dos cadenas montañosas que forma la Sierra Nevada de Santa Marta, al occidente, y la serranía del Perijá, al oriente.

El vallenato se consolidó en los portones de sus casas, al lado de las mecedoras de madera y mimbre, algunas botellas, un músico y un cantor que improvisa al ritmo del acordeón. Luego traspasó fronteras más allá del departamento y del país.

En abril, y hasta hace unos años, durante los días del Festival de la Leyenda Vallenata se escuchaba el rumor de los acordeones en la Plaza Alfonso López, llamada así en homenaje al ex Presidente. Hoy el Festival se realiza en el moderno complejo arquitectónico del parque de la Leyenda Vallenata.
En las riñas de gallos también se puede conocer la idiosincrasia de los vallenatos, un espectáculo digno de presenciar por los vistosos plumajes de los animales que en él participan y la bravura de quienes apuestan a esta contienda.

Valledupar conjuga sabiamente su pasado con una arquitectura moderna y de progreso acelerado, que en los últimos años la ha convertirdo en el eje de la economía departamental.

Sobrevive la casa donde se declaró la independencia de la Corona española. También la del bello balcón donde vivió el secretario de Simón Bolívar, y la del inmenso zaguán que sirvió de vivienda al primer gobernador de la Provincia, hace más de dos siglos.

La casa de los Maestre Pavejeau posee una bella fachada colonial de hermoso balconaje. La Iglesia de La Concepción alberga gran cantidad de imágenes religiosas, entre las que sobresalen la Virgen de los Dolores y Jesús de Nazareth. A pesar de las remodelaciones conserva su acervo colonial y es monumento nacional.

Sus habitantes le hacen un verdadero tributo a la historia en el Museo Arqueológico, en la Escuela de Bellas Artes. Su colección contiene más de 350 piezas representativas de las culturas precolombinas Tairona, Bajo Magdalena y Alto Cesar.

También en sus impresionantes monumentos como Los Poporos, un reconocimiento a las tres etnias indígenas que aún habitan en la Sierra Nevada: los arhuacos, los koguis y los arzarios; el Obelisco, estructura de cemento de treinta metros diseñada por el arquitecto Carlos García como un Homenaje a la Vida, y la escultura del Folclor Vallenato, inspirada en los tres integrantes de un conjunto típico: acordeonero, cajero y guacharaquero.
El río Guatapurí desciende desde la Sierra Nevada entre increíbles rocas, y llega al bosque tropical formando pozos cristalinos como el Balneario Hurtado, piscina que atrae a miles de forasteros, y extensas playas como las de El Rincón. Sobre la margen derecha del río se encuentra el Pueblito Vallenato, obra tridimensional del artista William Socarrás.

Otro paseo que no puede faltar es al río Badillo, en la vía que conduce a Patillal. Sus aguas bajan de la Sierra Nevada y al llegar al pueblo de La Mina forman varios túneles con las piedras blancas, permitiendo así que los bañistas disfruten del paisaje y de actividades deportivas.

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