lunes, 10 de noviembre de 2008

PLAYAS...


Tener en un solo lugar imponentes montañas, extensas sabanas, costas, valles aluviales, suelos fértiles y profundos, ideales para la agricultura y la ganadería, es un privilegio. Todos estos paisajes están reunidos en el departamento de Córdoba.

Ir a Montería, la capital, no sólo es una necesidad para los comerciantes de reses y frutos sino un placer para el viajero. El nombre de Montería evoca las épocas cuando la cacería era la principal atracción de la región. Hoy la zona privilegia el ecoturismo y la visita a playas.

Antes de salir a perseguir ese mundo turístico de playas, deportes náuticos y planes de salud y descanso hay que pasear por el malecón que bordea el río Sinú, afluente que se deja navegar y hacer las más increíbles travesías fluviales; caminar por el bosque donde se pueden apreciar aves, babillas, ardillas y otras bellísimas especies y probar los manjares que ofrecen los restaurantes y heladerías ubicados en esta zona.
La cocina de Montería se caracteriza por su influencia árabe, expresada en los quibbes que preparan con carne de res y que adoban con yerbabuena; en los tamales de berenjena, con cerdo, cebolla y tomate, y el bocachico en leche de coco.

Además se debe caminar por la avenida Primera donde se levantan las construcciones más exquisitas de la ciudad, muchas de ellas de corte republicano, y el mercado que denota el estilo de vida de sus pobladores y su idiosincrasia.

Luego hay que ir en busca de esos paisajes de incomparable belleza natural como los que se localizan en la carretera que comunica a Lorica con Coveñas. Allí está San Antero, una población moderna, con un importante centro artesanal, un museo llamado Calabazo de gran interés histórico y un volcán de lodo, con muchas propiedades medicinales y en cuya boca la gente se puede bañar.

En las cercanías se origina el delta del río Sinú, con canales bordeados por manglares y playas como El Porvenir, Punta Bolívar, Carbonero y Playa Blanca, en la desembocadura a la altura de la bahía de Cispatá.

Otra ciudad importante a orillas del río Sinú es Lorica, considerada como un sitio de interés arqueológico y arquitectónico por sus antiguas construcciones, que mezclan a la perfección los estilos republicano y mudéjar.

En sus alrededores se puede conocer la ciénaga grande, Momil y Purísima, y los resguardos Zenú, tribu indígena que vive del cultivo de cañaflecha, material que utilizan para confeccionar el sombreo vueltiao, símbolo nacional. Esta y otras artesanías, como las hamacas, se consiguen a bajos precios en el mercado artesanal de Tuchín.

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